Ah, que estoy cansada! Me he reído tanto,
Tanto, que a mis ojos ha asomado el llanto;
Tanto, que este rictus que contrae mi boca
Es un rastro extraño de mi risa loca.
Tanto, que esta intensa palidez que tengo
(Como en los retratos de viejo abolengo),
Es por la fatiga de la loca risa
Que en todos mis nervios su sopor desliza.
Ah, que estoy cansada! Déjame que duerma,
Pues, como la angustia, la alegría enferma.
Qué rara ocurrencia decir que estoy triste!
Cuándo más alegre que ahora me viste?
Mentira! No tengo ni dudas, ni celos.
Ni inquietud, ni angustias, ni penas, ni anhelos.
Si brilla en mis ojos la humedad del llanto,
Es por el esfuerzo de reírme tanto...
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quarta-feira, 7 de outubro de 2015
domingo, 5 de setembro de 2010
Hastío (Juana de Ibarbourou)
Magdalena: yo a veces envidio lo que fuiste.
Me aburre esta existencia tan monótona y triste.
Hoy daría mi alma por los mil esplendores
Y el vértigo de abismo de tus cien mil amores.
Y después, el sayal gris de los penitentes.
Qué importa? Hoy es mi alma un nido de serpientes.
Me vengo del hastío ensoñando el pecado,
Y siento entre mis labios la miel de lo vedado.
El inmenso bostezo de mi paz cambiaría
Por el barro dorado de tus noches de orgía,
Para luego ofrendarlo en un gran vaso lleno
De unguento de nardos, al rubio Nazareno.
Hoy daría mi alma por los mil esplendores
Y el vértigo de abismo de tus cien mil amores!
Me aburre esta existencia tan monótona y triste.
Hoy daría mi alma por los mil esplendores
Y el vértigo de abismo de tus cien mil amores.
Y después, el sayal gris de los penitentes.
Qué importa? Hoy es mi alma un nido de serpientes.
Me vengo del hastío ensoñando el pecado,
Y siento entre mis labios la miel de lo vedado.
El inmenso bostezo de mi paz cambiaría
Por el barro dorado de tus noches de orgía,
Para luego ofrendarlo en un gran vaso lleno
De unguento de nardos, al rubio Nazareno.
Hoy daría mi alma por los mil esplendores
Y el vértigo de abismo de tus cien mil amores!
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